Cirugía Plástica Estética
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PLASTIA MAMARIA DE AUMENTO:
Colocación de Implantes

 

 

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Definición y objetivos

La plastia mamaria de aumento es un procedimiento quirúrgico que pretende lograr una región mamaria elegante, sensual y en armonía con el resto del cuerpo. Dicho técnicamente, se trata de ganar proyección, volumen y turgencia, o sea de aportar a las mamas las características de la mama joven.

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Indicaciones

Sin lugar a dudas es una de las cirugías más practicadas hoy en día y en el medio, hay una gran experiencia acumulada. No obstante, consideramos que en esta cirugía como tal vez en otras muy pocas, al considerar sus indicaciones específicas, se resalta la importancia del refinamiento y sensibilidad del cirujano. No es un simple aumento de volumen.

Tratándose de la parte del cuerpo que define el aspecto femenino y por ser una zona de extrema particularidad en la figura femenina, a la hora de determinar el volumen y forma de los implantes a colocar, se deben tener en cuenta una serie de factores condicionantes, a saber: la edad, el tipo de piel, la forma y tamaño del tórax, el largo del talle, la altura de la paciente y su biotipo (atlético, longilíneo, pícnico, etc.), el ancho de hombros, lo prominente de su musculatura, el espesor del tejido de cobertura, el ancho de las caderas y el tamaño de la cabeza, así como las características de las mamas al momento de la consulta (pre-cirugía) en cuanto a su forma, volumen, altura de implantación y la relación entre continente y contenido es decir piel, grasa y tejido glandular. Estos aspectos de la mama cambian de manera característica en determinadas situaciones como ser post adelgazamiento, post lactancia, climaterio y post menopausia.


La sensualidad y la elegancia de la mama dependen de todos los parámetros expuestos y no meramente de su mayor tamaño, tal como parece ser para algunos cirujanos o como suele advertirse en cirugías practicadas en otros medios.

La indicación del cirujano debe considerar que la región mamaria, al igual que el resto del cuerpo irá cambiando a lo largo de la vida por lo que deberá definir una estrategia quirúrgica cuyo resultado se mantenga armónico a lo largo del tiempo. Obviamente, muchas veces se necesitará algún retoque años después para acompañar la estética con el paso del tiempo.

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Descripción del tratamiento

La cirugía se basa en la colocación de un implante -mal llamado prótesis-, por detrás de la glándula mamaria y por delante del músculo pectoral, o bien por detrás de este músculo. La ubicación del implante por delante o por detrás del músculo pectoral depende de algunas características de la propia mama y de la constitución de las pacientes.

La colocación del implante se realiza en un bolsillo tallado entre la glándula mamaria y el músculo ó detrás de éste. El acceso a la zona se puede realizar a través de distintas incisiones, a saber:
1) Periaerolar, la que se ubica en el círculo que delimita la aréola y usando una de sus mitades, la superior o la inferior.
2) Submamaria, que como su nombre lo indica se realiza coincidiendo con el surco submamario.
3) Axilar, la que se realiza en la axila, a nivel del pliegue anterior prepectoral (línea axilar anterior)
4) Umbilical: si bien ha sido planteada la colocación de los implantes a través del ombligo, nos parece un exceso, ya que cualquiera de las otras vías son más sencillas y la calidad de cicatriz es excelente. Por otra parte, este abordaje exige colocar solamente implantes rellenables con suero, los que tienen algunas particularidades que comentaremos a continuación y cuyo resultado estético es acotado.

Los implantes mamarios están compuestos por una cubierta de siliconas flexible y un relleno que puede ser de diferentes materiales. Los rellenos más comunes son el gel de siliconas y la solución salina.

La cubierta puede ser lisa o texturizada teniendo cada una indicaciones específicas.

También existen productos especiales como la cobertura de poliuretano extra a la cubierta de siliconas y últimamente la posibilidad de agregarle también a la cubierta de silicona, Cuarzo o Titanio para una mejor “performance” en algunas eventualidades. Estas dos últimas opciones son recientes y no existe aún experiencia confiable.

Los avances mas recientes en la manufacturación de implantes son el aumento del número de capas de cobertura, la tecnología de su fabricación y la adopción del gel cohesivo de diferentes grados en sustitución del gel líquido primitivo. Cabe consignar que lo que remeda perfectamente la consistencia natural de la mama es precisamente este gel y que la opción de rellenar los implantes con suero salino fue una alternativa al cuestionamiento de aquel material por parte de la Food and Drug Administration (FDA) en 1992. Pasado el tiempo la propia FDA ha comunicado públicamente que aquellas precauciones no tenían sustento.

Es importante destacar que los implantes no tienen una duración determinada y podrán permanecer allí indefinidamente si los controles indican su completa integridad.

Es frecuente escuchar que tienen una duración de diez años. Esta afirmación no tiene una demostración desde la realidad, y el conocimiento del que se dispone actualmente nos hace entenderlo más que nada como un argumento de venta de los propios implantes y de la cirugía. Aún hoy hay mujeres a las que les fueron colocados de los primeros implantes hace ya cuarenta años y que se encuentran en buenas condiciones. La tecnología de fabricación y la pureza de los materiales era infinitamente inferior en esa época, por lo que la calidad de los implantes que se colocan al presente tienen aún más garantías de durabilidad.

Los estudios científicos realizados hasta la actualidad revelan que ninguno de estos implantes produce cáncer ni tampoco enfermedades autoinmunes. Inclusive estudios mas recientes (2003-2004) estarían indicando una incidencia mucho menor de tumores malignos en las mujeres portadoras de implantes mamarios.

Desde el punto de vista estrictamente estético, los implantes de suero hay que “sobre inyectarlos” es decir colocarles más volumen que para el que son diseñados a los efectos de que tomen un aspecto parecido a la glándula mamaria y que no hagan pliegues a nivel de la piel. Sin embargo, en la opinión del Dr. L. Portas, esto hace que sistemáticamente tengan aspecto de “globo” tanto a la vista como a la palpación. A veces, también es posible que exista ruido hidroaéreo o sea a burbuja por defectos en la inyección del liquido. Estas condiciones hacen que el resultado sea absolutamente artificial en la mayoría de los casos.

Las prótesis de silicona de gel cohesivo, sea cual sea su cubierta, no sólo son absolutamente seguras sino que su resultado estético es incomparable y más natural que cualquiera de las demás opciones.

De todas formas se aconseja discutir el tema con el médico tratante. En la consulta presencial se exhiben pro y contras de cada uno de ellos así como la mejor indicación en cada caso, respetando por sobre todo, la elección de la paciente. Es muy importante tener esto en cuenta, pues ella es dueña de su cuerpo y se relaciona directamente con lo satisfactorio del resultado.

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Resultados esperables

El Dr. L. Portas ha definido para su práctica que no ha de colocar implantes de tamaño tal que rompan la relación con la armonía. Esto es más evidente y menos discutible en más que en menos.

Cuando el procedimiento se ha realizado con prolijidad técnica, y la elección de la forma y tamaño se han hecho siguiendo las consideraciones antes planteadas, el resultado está siempre dentro de un rango de armonía para el caso, y se observa que mientras la paciente vestida muestra un discreto cambio, con su torso desnudo es una mujer completamente diferente.

Para que los resultados sean satisfactorios, insistimos en el concepto enunciado desde el principio: no se trata de un simple aumento de volumen.

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Preoperatorio

El preoperatorio no tiene particularidades, no obstante, los médicos radiólogos recomiendan que la paciente tenga una Mamografía de control antes de realizarse una cirugía de colocación de implantes. Esta radiografía puede ser de tiempo atrás y no necesariamente del preoperatorio inmediato. Sirve para comparar como documento anterior, en el caso de que a lo largo de la vida aparezcan en una radiografía, imágenes que dejen dudas sobre su génesis es decir, de la glándula o del implante. Nosotros seguimos esta recomendación pues puede ahorrar dificultades en el futuro.

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Duración de la intervención

Cuando la colocación de implantes se realiza como procedimiento aislado, la duración promedio es de una hora y media a partir de la anestesia. Obviamente los tiempos son otros cuando se asocia a procedimientos de pexia mamaria, corrección del pezón, etc.

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Anestesia

La operación puede ser efectuada bajo anestesia local acompañada de sedación o general. No se aconseja que el procedimiento se realice con anestesia local pura, pues puede generar miedo y nerviosismo dado que la paciente permanece despierta, participando de este modo de todo lo que ocurre en la sala, ruidos, comentarios que no comprende, pedido de materiales, etc.

En el caso de que se deba trabajar a nivel muscular, en nuestra opinión, la anestesia debe ser general.

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Postoperatorio

En las primeras 48 horas pueden haber molestias que se tratan con analgésicos convencionales. Se pueden hacer tareas de escritorio o domésticas que no requieran hacer fuerza y/o movimientos repetidos con los músculos de la zona operada (pectorales). Se debe evitar el ejercicio físico de brazos por cuatro semanas como mínimo.

No se usan vendajes especiales. Simplemente un sostén convencional sin aro o bien un top de Lycra como los que se usan para gimnasia o deporte.

Durante los primeros cinco días del posoperatorio están indicados los antibióticos vía oral de manera profiláctica.

A las 24 horas de la cirugía se pueden tomar baños de ducha, luego de lo cual se procederá a secar bien las áreas de cicatriz, de preferencia con secador de aire tibio o frío. Finalmente, se colocará una gasa seca para evitar el roce de la ropa con la cicatriz. Esta conducta es aconsejada hasta el retiro de los puntos (si hubiere que hacerlo) lo que en general ocurre entre los 7 y los 10 días.

Luego de retirados los puntos las pacientes son instruídas sobre algunas maniobras simples que darán como resultado una excelente cicatriz, prácticamente imperceptible.

En cuanto al seguimiento a mediano y largo plazo, lo primero a recalcar, tal como ya se dijera, es que los implantes no tienen fecha de caducidad por lo que pueden durar toda la vida. Lo que sí se recomienda es realizar controles ecográficos periódicos de los implantes a intervalos variables, pudiéndose hacerlos coincidir con las mamografías de control aconsejadas para la prevención de la patología mamaria maligna.

La recuperación alejada generalmente es muy buena.

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Cicatrización

Aunque, como ya se ha dicho, la cicatrización depende de varios factores -entre ellos los individuales-, puede decirse que en términos generales cualquiera de los abordajes antes mencionados, si han sido bien planificados, da excelentes resultados estéticos.

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Riesgos

Aunque con las precausiones debidas son muy poco frecuentes, entre los riesgos se cuentan aquellos comunes a cualquier cirugía: hematomas, infección, dehiscencia de la cicatriz, sangrados, etc..

Si se cumplen los requisitos que toda paciente debería exigir, las complicaciones se reducen notablemente.

En nuestra práctica usamos antibióticos profilácticos de manera sistemática, pues ha sido demostrada su eficacia en la prevención de las infecciones. En los raros casos de infección, el implante puede tener que ser retirado, y tiempo después de superado el evento, se volverá a colocar. Esta conducta que hasta hace muy poco era una regla sin excepciones, ahora comienza a tenerlas y cada vez con más frecuencia se reportan casos curados exclusivamente con antibióticoterapia.

Destacamos como exigencias mínimas, ser operada por un cirujano plástico titulado, de preferencia con experiencia en la técnica, en un block quirúrgico habilitado por las autoridades competentes y la colocación de implantes nuevas (sin uso previo) de marca y calidad reconocidas.

Recordamos que es de buena práctica que luego de la cirugía, el cirujano entregue a la paciente los stickers correspondientes que acreditan la legitimidad y procedencia de los implantes, los que son provistos por la propia fabrica a tales efectos, y en los que figuran: marca, volumen, tipo de implante y los números de serie y referencia así como el lote de esterilización.

De esta manera, el procedimiento es altamente exitoso en la enorme mayoría de los casos.

Es posible la formación de seromas (acumulación localizada de líquido seroso), los que pueden resolverse espontáneamente o bien requerir ser drenados. Esta complicación suele presentarse en las pacientes que no siguen las indicaciones de reposo funcional de los brazos evitando esfuerzos y la movilización excesiva.

Otro riesgo a considerar, específico de esta cirugía, es la llamada contractura capsular. Esta complicación postoperatoria se presenta en menos del 5% de los casos, habiéndose reducido notablemente su incidencia con la evolución de la tecnología en la fabricación de los implantes. Consiste en un aumento del grosor y dureza de la cubierta biológica llamada cápsula, que normalmente el propio cuerpo forma envolviendo el implante. En algunos casos puede retroceder con el uso medicación o bien requerir de una segunda intervención que libere el implante de la contractura. En cuanto a su causa, no se sabe aún con absoluta claridad su origen, aunque sí se conocen los factores que hacen más frecuente su presentación.

En los raros casos de infección, el implante podrá ser retirado sin discusión pudiendo colocarse nuevamente tiempo después de tratado el evento. Esto que hasta ahora era una regla sin excepciones, comienza a tenerlas. Cada vez es más frecuente el reporte de casos curados exclusivamente con antibióticoterapia.

En los rarísimos casos de rotura se aconseja su recambio aunque la mayoría de las veces, no constituye una urgencia.

No hay evidencia de que la colocación de implantes se asocie a alteraciones en la fertilidad, como tampoco en la lactancia. Estas aseveraciones pueden hacerse en la medida que hay 40 años de experiencia acumulada y un número creciente de procedimientos que se realizan año tras año en mujeres jóvenes que una vez operadas, amamantan.

Sin temor a equivocarnos, tal vez sea el procedimiento que se realiza con más frecuencia en el presente, con gran satisfacción inmediata para quien se le ha practicado.

Recordemos finalmente que los tres parámetros que dan belleza a la mama son volumen, forma y altura en el tòrax. La relación de estos tres parámetros no permite errores. Basta que uno solo de ellos no sea el, para restar belleza al resultado. Y así, un resultado inestético puede suponer:
Buena forma y buen volumen pero descendidas.
Buen volumen y buena altura pero mala forma.
Buena altura y buena forma pero mal volumen.

Esta singularidad hace que cada mama sea casi única y explica que su embellecimiento sea un gran desafío a lograr con el acople de técnica y arte.

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