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PEXIA MAMARIA o MASTOPEXIA: Reposicionamiento o elevación mamaria
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Mastopexia o Pexia Mamaria es el nombre con que se designa al procedimiento quirúrgico que posiciona o reposiciona la mama en la zona de implantación adecuada. El objetivo es devolverle o darle a la paciente un busto situado a una altura de acuerdo a medidas juveniles, con buena forma y más proporcionado con el resto de su cuerpo, contemplando en detalle y específicamente la altura de implantación en el tórax.
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Este procedimiento se recomienda cuando existe ptosis mamaria, es decir, cuando las mamas están descendidas.
Con el paso de los años, diversos factores como el embarazo, la lactancia y los cambios periódicos de turgencia y volumen que acarrea cada ciclo menstrual, tienen su efecto deletéreo sobre las mamas. A medida que pasa el tiempo, la piel pierde elasticidad, las mamas se afectan en su forma y volumen, y además descienden. Casi de manera constante, cuando la mama desciende, también se aplana y adquiere un aspecto "desparramado".
Cuanto más voluminosas y pesadas sean, mayor tendencia tendrán a caer.
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Descripción del tratamiento
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El procedimiento conocido como mastopexia o levantamiento mamario, es una tecnica quirúrgica para elevar y dar forma armónica a las mamas. Si fuera necesario, la mastopexia también reduce el tamaño de la aréola (la porción de piel oscura que rodea al pezón), pues en ocasiones, este sector de piel también se estira proporcionalmente al resto de la zona.
Si las mamas fueran pequeñas o hubieran perdido volumen, la técnica se puede combinar con la colocación simultánea de implantes mamarios (“prótesis”).
Si bien existen diversas técnicas, básicamente pueden dividirse en dos grupos de acuerdo a la cicatriz que dejarán: a) las que requieren una incisión vertical en la mitad inferior del cono mamario y b) las que solamente necesitan de un abordaje alrededor de la aréola. En estas últimas la cicatriz es menos evidente.
Una vez que se quita el exceso de piel, la aréola y el pezón se suben a la nueva posición calculada y el tejido se reacomoda para lograr la forma característica de la mama joven.
Cuando está indicada la colocación de implantes, éstos se ponen debajo del tejido mamario o por detrás del músculo pectoral según corresponda en el mismo acto quirúrgico.
Cada paciente y cada cirujano tienen una opinión algo diferente sobre qué sería lo deseable en cuanto al tamaño y la forma de las mamas. Este asunto es uno de los puntos centrales de la consulta y para hacer la recomendación, el examen clínico es fundamental.
Se examinará la paciente acostada, sentada y de pie. De acuerdo a lo que se observe, se comentarán las distintas opciones, dependiendo de la edad, las medidas antropométricas actuales, la forma de las mamas, el tipo de piel y las características del descenso, es decir si es en bloque o sea de toda la mama, o bien si sólo afecta la parte glandular como suele verse en las personas delgadas.
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Podemos decir que es una cirugía muy gratificante y la amplia mayoría de las pacientes se sienten satisfechas en cuanto al resultado estético, a pesar de que en una parte de los casos quedará una cicatriz vertical en la mitad inferior de la mama.
El cambio es inmediato siendo evidente desde el postoperatorio inmediato. Pasados los plazos de la recuperación inmediata (un mes) y habiendo retrocedido la inflamación postoperatoria, ya puede objetivarse una aproximación al resultado final.
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No tiene preparación previa. Salvo condiciones específicas de las pacientes, sólo se requiere de la rutina prequirúrgica: Electrocardiograma, crasis sanguínea (coagulación) y hemograma, cuyos resultados serán evaluados en la entrevista con la Médica Anestesióloga.
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Duración de la intervención
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Es variable según la técnica que se haya elegido, pero puede decirse que oscilan entre una y media y tres horas. En la variación también incide la eventualidad de la colocación de implantes.
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Esta cirugía se puede realizar con anestesia local potenciada (conocida como sedación) o general, dependiendo -entre otras cosas- de la cantidad de tejido mamario a reposicionar y de la opinión del Médico Anestesiólogo respecto de cada paciente.
A pesar de que el procedimiento se puede realizar con anestesia local solamente, no lo aconsejamos debido al stress que le genera a la paciente.
En el caso que se fueran a colocar implantes por detrás del músculo pectoral, la anestesia debe ser general.
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Después de la cirugía y durante las primeras 48 horas, las mamas estarán hinchadas. Se sentirá incomoda por unos días pero el dolor será leve. Se indican analgésicos convencionales tipo ibuprofeno o similares.
Se deberá usar un sostén convencional o deportivo, siempre sin aro, durante el primer mes de manera continua.
Las suturas serán retiradas en los primeros siete a quince días.
La sensibilidad de los pezones puede estar disminuida o alterada durante dos a tres meses.
Se darán instrucciones sobre cómo reanudar las actividades habituales luego de algunos días, así como el tratamiento que se debe dar a las cicatrices para un mejor resultado cosmético.
Si un tiempo después de la intervención la paciente quedara embarazada, podrá dar de mamar normalmente.
En términos generales, puede decirse que la recuperación es muy rápida, las molestias son menores y las complicaciones sumamente raras.
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A pesar de que en estas intervenciones se hace lo posible para que las cicatrices sean poco visibles, no se pueden evitar. Sin embargo, el cirujano se esforzará para que sean lo más delicadas posible y que estén ubicadas en zonas que pueden ser cubiertas por un corpiño o una malla de baño.
Habitualmente están rojas y elevadas por 3 o 4 meses para gradualmente hacerse menos visibles hasta quedar como líneas pálidas poco perceptibles. Para que se logre ese resultado, es fundamental que se sigan las instrucciones del cirujano en cuanto al cuidado de las cicatrices durante los primeros tiempos.
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Son los inherentes a toda cirugía, existiendo la posibilidad de complicaciones menores por la propia cirugía o por la anestesia. Tal es el caso de los hematomas y la infección, que aún siendo infrecuente puede ser prevenida con el uso de antibióticos de manera profiláctica. La infección puede dejar cicatrices algo más gruesas de lo deseado, pero pueden ser corregidas en diferido.
No existen riesgos específicos del procedimiento en sí y los posibles son de bajo riesgo por tratarse de un procedimiento superficial, es decir, que no penetra en las grandes cavidades del cuerpo.
Los riesgos generales se reducen con el chequeo preoperatorio clínico y paraclínico.
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