RINOPLASTIA:
Cirugía de remodelación nasal

 

 



 

 

                            

 

 

 

 

 

 

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Definición y objetivos

La palabra rinoplastia significa dar forma a la nariz. Como se desprende de su nombre, este procedimiento quirúrgico consiste en la remodelación de la nariz, actuando sobre las estructuras óseas y cartilaginosas para modificar su forma externa.

En el caso de haber disfunciones respiratorias vinculadas a la estructura nasal, con este procedimiento también es posible incidir en estos aspectos.

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Descripción del Tratamiento

En primer término, se hacen incisiones que permiten despegar la piel de la nariz de su esqueleto de hueso y cartílago. Estas incisiones se hacen por dentro de la nariz de manera que sean invisibles, salvo en algunos casos en que es necesario agregar una incisión de aproximadamente 1mm orientada sobre una línea imaginaria que va de un orificio nasal a otro, al pie de la separación externa de los orificios.

Luego, se modifica la forma ya sea resecando hueso y cartílago o cambiando la forma de los mismos. La piel se reacomoda sobre las nuevas formas, y se suturan las incisiones.

Finalmente, se coloca una férula externa para mantener la corrección, y se colocan en los orificios nasales tapones de un material suave y absorbente para evitar la acumulación de secreciones.

Según nuestra experiencia, el uso de mechas intra-nasales es lo que causa más molestias y por lo tanto no las utilizamos, pues salvo excepciones, si la técnica ha sido la adecuada no son necesarias.

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Preoperatorio

En la consulta de evaluación diagnóstica, el cirujano plástico examina la estructura nasal, tanto en la parte externa como interna, para definir el tipo de intervención más adecuada al caso. También explica al/a la paciente los distintos factores que pueden afectar el resultado de la cirugía, a saber: el tipo de piel, la edad, el grado de deformidad y las alteraciones de las estructuras internas de la nariz.

Una vez que se define la realización de la intervención, se solicitan los exámenes de evaluación preoperatoria (electrocardiograma, hemograma completo y estudio de la coagulación).

Con los resultados de los exámenes preoperatorios, se tiene la entrevista con el médico anestesiólogo en la que se informa sobre los tipos de anestesia que pueden realizarse y cuál sería el más conveniente para el caso.

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Anestesia

Se puede realizar con anestesia local potenciada con sedación o bien con anestesia general. La definición se realiza según la conveniencia y necesidades del caso, así como la preferencia del/de la paciente de ser posible.

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Duración de la intervención

Es de una hora a hora y media luego de comenzado el efecto aenstésico.

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Posoperatorio

Puede quedar una pequeña escudilla de yeso durante los siete primeros días. Ayuda a evitar el exceso de edema y protege la nariz de eventuales traumatismos. No obstante, el rostro igual estará algo hinchado, comenzando a deshincharse a partir de las 48 horas.

Los tapones que se colocan durante la intervención son retirados entre doce horas y cuatro días después.

Si bien no suele haber gran dolor post-operatorio, es probable que deba tomar analgésicos anti-inflamatorios del tipo del ibuprofeno y se evitará siempre el uso de aspirina por el riesgo de sangrado.

Durante los primeros días, en caso de ser necesario la nariz se sonará suavemente .

Es frecuente la existencia de hematomas leves y edema en los párpados los que se resuelven en el curso de una semana a diez días.

En la mayoría de los casos, la férula de yeso se retira a los seis o siete días. El cirujano puede indicar que a partir de ese momento sólo se la use para dormir.

Como en todo posoperatorio es muy importante seguir las instrucciones del cirujano, y poner particular cuidado en lo que se refiere a la posición en que se debe mantener la cabeza los primeros días.

Algunas actividades no son convenientes las primeras semanas, como la exposición directa al sol, el exceso de ejercicio, y las situaciones que puedan ocasionar un trauma en la nariz. El apoyo de los anteojos no debe pesar sobre la zona.

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Cicatrización

No hay cicatrices visibles.

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Riesgos

Los riesgos son los inherentes a los de cualquier acto anestésico, o sea la reacción adversa a la medicación utilizada, riesgo que se intenta controlar por la entrevista previa con el/la anestesista y su presencia continua durante el acto quirúrgico.

Los sangrados tampoco son frecuentes si se realiza una correcta hemostasis, si no hay trastornos de la coagulación y evitando el uso de aspirina y vitamina E.

En el área nasal prácticamente no existen las infecciones postoperatorias.

La repercusión negativa sobre la función respiratoria es excepcional y no debería ocurrir con una técnica depurada. En general, de haber desviaciones del tabique, esta cirugía mejora la función y no la empeora.

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