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REJUVENECIMIENTO FACIAL NO QUIRÚRGICO por TOXINA BOTULÍNICA
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Dentro de los procedimientos de rejuvenecimiento facial no quirúrgico, el uso de la toxina botulínica tiene particular importancia tanto por sus efectos terapéuticos como preventivos. Puede aplicarse en forma aislada o bien asociado a otros tratamientos estéticos médicos o quirúrgicos.
Por realizarse en el consultorio y por su rápido efecto es un procedimiento que ha ganado una gran difusión y ha pasado a ser aplicado como un tratamiento cosmetológico.
Sin embargo, el conocimiento preciso de la anatomía muscular facial, su equilibrio en cuanto a función y fuerzas y los cambios que se suceden con el paso del tiempo son aspectos técnicos fundamentales que determinan la calidad de los resultados.
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La toxina botulínica del grupo A se comenzó a usar a mediados de la década de los '70 como terapéutica novedosa para problemas oftalmológicos que involucraban la disfunción muscular, como por ejemplo el estrabismo. Dado su buen resultado se comenzó progresivamente a utilizar en otras especialidades médicas.
Es así que habiendo sido admitido por la FDA (Food and Drugs Administration) como un fármaco seguro para el tratamiento del bléfaroespasmo, el estrabismo y el espasmo hemifacial desde diciembre de 1989, en 1990 fue admitido por consenso en la conferencia del NHI (National Health Institute de USA) como tratamiento seguro para la disfonía espasmódica, la distonía oro-mandibular y el tortícolis, entre otros. Finalmente, en el curso de los '90 comenzó a ser utilizado con fines estéticos.
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Descripción del producto
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La bacteria Clostridium botulinum produce 7 (siete) toxinas serológicamente diferentes que se nominan de la A a la G, siendo la primera de ellas la que está disponible para uso médico. La toxina botulínica A ejerce su efecto en la unión neuromuscular inhibiendo la liberación de la sustancia responsable de la contracción muscular (acetilcolina) y produciendo por lo tanto, una parálisis fláccida de los músculos tratados.
Esta toxina es uno de los bloqueadores musculares más potentes que se conoce. Infimas cantidades de la sustancia en el tejido muscular, determinan una parálisis temporaria del mismo por un período que oscila entre 4 y 6 meses. Esto significa que su efecto es, aunque prolongado, reversible.
Cuando un músculo es tratado repetidamente, éste sufre una atrofia reversible. Precisamente, este efecto es aprovechado para tratar las arrugas de expresión, pues la inyección de dosis repetidas cada 4 a 6 meses determina una disminución sostenida de la actividad de los músculos responsables de generarlas. Una vez que deja de aplicarse la toxina, la atrofia desaparece.
La acción es estrictamente local, es decir que el producto sólo actúa a nivel de la zona tratada, no habiendo absorción de la sustancia a la circulación general. La seguridad que ofrece el procedimiento se basa justamente, en que la inyección de dosis muy pequeñas determina un efecto circunscrito.
Los fenómenos alérgicos al producto son excepcionales y su baja capacidad antigénica tiende a ser vinculada a la poca cantidad de toxina utilizada en cada tratamiento, como también por el grado de pureza del producto utilizado.
Las presentaciones de toxina botulínica disponibles en el mercado nacional son: ¬ Botox® elaborado por el laboratorio Allergan, USA, California. ¬ Dysport® producido por Ipsen Pharmaceuticals, UK (en Uruguay se distribuye como Dyslor®).
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Es un tratamiento estético no quirúrgico rápido y seguro que se realiza en el consultorio. Se trata de la aplicación de cantidades variables de Toxina Botulínica del grupo A en las distintas unidades musculares de las áreas a tratar. Se realiza a través de múltiples micro-inyecciones transdérmicas a profundidades variables con una aguja ultra fina.
Dependiendo de la cantidad de músculos a inyectar, la aplicación lleva entre 15 minutos y media hora. Antes de proceder a la inyección de la toxina es posible aplicar una crema anestésica, no requiriéndose estudios previos ni pruebas de alergia.
En la experiencia del Dr. L. Portas es preferible la aplicación previa de hielo, que además de dar anestesia sin engrasar la piel, evita la formación de pequeños hematomas por las punturas. La importancia de esta diferencia en la técnica reside en que, con este método se evitan las pequeñas marcas que dejan las punturas, pues la inyección en sí, no deja rastros. Esto facilita que las personas continúen con su agenda y actividades.
Para el logro de los resultados esperados y evitar consecuencias no deseadas, es de particular importancia el preciso conocimiento de la anatomía de los músculos de la cara, así como sus complejas funciones, las que están basadas en la acción opuesta de distintos grupos musculares que establecen un equilibrio de fuerzas. El resultado de ese equilibrio es la armonía facial, verificable en las etapas jóvenes de la vida. A medida que avanza la edad se establecen algunos vicios de posición como en el caso de las cejas, la función exagerada de algunos músculos como la que genera las arrugas frontales y las "patas de gallo", y el endurecimiento de algunos rasgos por la misma causa, es decir la hiperfunción gestual, como ocurre con el ceño fruncido. Estas modificaciones de la función de algunos músculos son estigmas de envejecimiento, los que es posible tratar y prevenir.
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EL TRATAMIENTO
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Tipo de tratamiento
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No quirúrgico de consultorio
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Producto
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Toxina Botulínica tipo A
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Técnica
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Micro-inyecciones transdérmicas con aguja ultra fina 30G con o sin uso de anestesia tópica
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Dosis
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Dosificación (en unidades) variable dependiendo de la masa muscular a tratar y de su potencia
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Requisitos fundamentales
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Título habilitante
Diagnóstico clínico
Minucioso conocimiento de la anatomía y función de los músculos de la cara
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