LIFTING FACIAL:
Cirugía de Rejuvenecimiento Facial

 

 

La foto es de un paciente de la clínica que ha autorizado su publicación y corresponde al preoperatorio.

 


 

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Introducción

Con el nombre de rejuvenecimiento facial se engloba una serie de procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos (médicos) que borran o atenúan estigmas de envejecimiento y realzan odevuelven signos de juventud. Hoy día están muy difundidos por muchas razones, siendo una de las más importantes, los buenos resultados naturales que se pueden lograr.

Se denominan estigmas de envejecimiento a los signos físicos que, más allá de la edad, generan el aspecto envejecido, cansado, preocupado y son: ojos de agobio o encapotados, arrugas, ceño endurecido, cara "caída", pérdida del óvalo de la cara por depósitos de grasa, flaccidez generalizada.

Por el contrario, los principales estigmas de juventud son: perfiles y líneas del rostro definidas, cola de las cejas levantada, línea mandibular marcada, párpados firmes, escasez de arrugas, pómulos turgentes, altos y llenos mejilla levemente cóncava, cuello alto, tenso y sin acúmulo graso. Los estigmas secundarios son los labios llenos y delineados, la piel tersa y turgente, y las regiones periorbitarias relajadas. En resumen, es el aspecto que reconocemos como de una cara fresca.

Según el caso se puede plantear procedimientos únicos, ya sea quirúrgicos o de medicina estética, o bien hacer varios de ellos realizando procedimientos quirúrgicos combinados con otros no invasivos o de consultorio.

Desde hace ya algunos años, se tiende más a prolongar la juventud que a revertir el envejecimiento, lo que se evidencia en que a partir de los treinta años, las personas demandan pequeñas acciones del tipo de los rellenos, toxina botulínica, microdermoabrasiones, entre otras, para llegar luego al momento en el que se hace necesario otro tipo de estrategias.

No hay edad para comnzar a cuidarse. Sin embargo, n es extraño que se piense que es mejor retardar el comienzo de las acciones de rejuvenecimiento. Pues es exactamente lo contrario: ir tratando tempranamente pequeños estigmas mantendrá la cara joven durante más tiempo y los procedimientos que se realicen se notarán menos.

En esta página se aborda lo referente a los tratamientos quirúrgicos, habiendo otra destinada a los no quirúrgicos. (Ver Procedimientos no Quirúrgicos

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Definición y objetivos

El rostro humano es tal vez la parte del cuerpo que muestra con mayor contundencia y precisión el paso del tiempo.

El envejecimiento de la cara sigue una secuencia determinada de arriba hacia abajo y hay varios factores que inciden en este proceso. Además del propio paso del tiempo, tienen importancia: la exposición solar desmedida, el hábito de fumar, ciertos estilos de vida y el estado hormonal de la persona. El efecto de este último es mucho más evidente en mujeres que en hombres.

Esquemáticamente podemos decir que a partir de la década de los 20 años se afectará el contorno ocular, evidenciándose sobre todo por el descenso de las cejas (en el balance de fuerzas entre los músculos de la zona, terminan predominando las que la descienden). La cola de la ceja alta da elegancia, refinamiento y sensualidad a la cara, mientras que su descenso produce imagen de agobio tristeza.

A partir de la década de los 30 el cambio más notable es el descenso de las partes blandas del pómulo que se aplana. Como consecuencia, se tironea del párpado inferior haciéndolo aparecer como vaciado, profundizándose el área de las ojeras; cuando esta misma fuerza se trasmite a la grasa interna de la órbita y se suma la flaccidez del músculo orbicular, hace aparecer la llamadas "bolsas" del párpado inferior. Este descenso también rellena el sector de la mejilla y parte del tejido protruye sobre la zona lateral de la nariz y labio superior.  Así, comenzará a marcarse el surco naso-geniano.

En los 40 se acentúan estos cambios y se pierde la definción del reborde de la mandíbula, apareciendo pequeñas porciones de tejido descendido a los lados del mentón.

A los 50 se afectará el cuello aumentando su flaccidez y eventualmente el depósito graso.

Como puede comprenderse, en la mayoría de estos cambios, la fuerza de la gravedad juega un papel importante; por eso el cambio más notable es el descenso de las áreas citadas.

Más allá de esto y si tuviéramos que explicar el envejecimiento facial en un solo concepto, observando fotos de una persona en momentos extremos de su vida -por ejemplo a los 15 y los 80 años-, el fenómeno que se destaca es la pérdida de tejido. El descenso de estructuras que inicia el proceso, es seguido por la disminución de los tejidos en calidad y lo más importante, en cantidad, llegándose en edades muy avanzadas hasta pérdida de tejido óseo. Podemos decir que la cara se va "esqueletizando". Envejecer es igual a perder tejido de la cara.

Al inicio, es la piel que se adelgaza; luego sigue el resto de las partes blandas, sobre todo el tejido graso, y finalmente en la avanzada tercera edad, también las estructuras óseas se reabsorben y pierden volumen. Estos cambios sumados a otros, como ser los hormonales en la mujer, determinan una piel menos elástica, más seca, quebradiza, que ya no tiene l tersura y turgencia del tejido joven.

Es prueba de esto que a cualquier edad, las personas con sobrepeso o "llenas" de cara se muestran con aspecto más joven que aquellas magras o adelgazadas.

Las pieles gruesas (hombre respecto de la mujer, raza negra respecto de la blanca), las caras con mayor adiposidad (sobrepeso o genéticamente "plenas" por abundancia de grasa, como en el caso de las poblaciones mediterráneas) y aquellas con estructura ósea prominente (pueblos nativos de América, etnias del Pacífico, mongoles, etc.), resisten más el paso del tiempo y la aparición de los estigmas de envejecimiento.

El concepto de rejuvenecimiento facial debe guiarse por los mismos conceptos que la cirugía reparadora: reparemos la imagen perdida reposicionando los tejidos desplazados por la acción de la gravedad y siguiendo la dirección estrictamente inversa a la de la "caída". Entonces, se deben devolver las estructuras al sitio original o anterior, lo que en general implica elevarlas (elevación sutil), siendo conservador con los tejidos.

Esto es tan así, que a las personas que han experimentado uno o más procedimientos con las técnicas habituales, para lograr el resultado adecuado, llega u momento en el que hay que aportarles tejido, en general grasa propia de otras áreas del cuerpo.

El concepto moderno de rejuvenecimiento cambia la idea de lifting-estiramiento por la de lifting-elevación (lift en inglés significa elevador o ascensor).

Sin embargo, dentro de la colectividad de Cirujanos Plásticos, sólo un porcentaje menor de ellos ha actualizado los conceptos de envejecimiento/rejuvenecimiento facial. Durante la mayor parte del siglo XX -y para muchos aún en nuestros días-, el concepto de rejuvenecimiento facial se basa en el tratamiento de las arrugas. En la opinión del Dr. L. Portas es un concepto insuficiente y erróneo que dio lugar al nombre de estiramiento.

Se comprende que sea una de las cirugías que más temor genera. El mayor miedo es a cambiar su rostro, sus facciones e incluso gestos, y se funda en que es un resultado demasiado frecuente que ocurre cuando no se tiene en cuenta el patrón de envejecimiento. Se pretende hacer la corrección efectuando tensión siguiendo vectores (lineas de fuerza) equivocados. En parte, es porque se realiza como se hiciera antaño, pero también porque es técnicamente más fácil. Este error técnico se hace más evidente aún en personas en quienes se han hecho el mismo procedimiento de manera reiterada.

No obstante, es fácil advertir que, guiándose por la nueva línea conceptual, el procedimiento es simple y el resultado es siempre natural, lo que ha sido su mayor éxito. Y éste es precisamente el objetivo: lograr la reparación de la imagen llevándola a su estado anterior. Lamentablemente, es más frecuente de ver lo opuesto: la imagen de "cara operada".

Al respecto, el Dr. L. Portas nos cuenta: "Al inicio de mi práctica observaba personas sin una sola arruga (múltiples cirugías) que igual se veían envejecidas, así como otras con arrugas que seguían viéndose jóvenes. Esta impresión me resultó tan interesante que solía preguntarle a mis hijos aún pequeños sobre una persona dada -unas veces con y otras sin arrugas-, si a sus ojos era joven o no. Esta notable lo certero de sus respuestas en todos los casos. No era pues la mera presencia o ausencia de arrugas lo que generaba la impresión de vejez o juventud. Los conceptos debían evolucionar."

Hasta no hace mucho tiempo, los Cirujanos Plásticos recomendaban esperar cierto grado de deterioro para llegar a un procedimiento quirúrgico. Esto se debía a las pocas opciones técnicas de que se disponía. Los cambios que se conseguían ocurrían a una edad en la que ya no se era tan joven y por lo tanto, también era más evidente que la persona se había sometido a una cirugía. Al ir incorporando nuevos procedimientos se comenzó a tratar los estigmas del paso del tiempo a edades más tempranas y se ha llegado al consenso de que en la mujer, la década de los cuarenta es la década de la cirugía de rejuvenecimiento.

Pero hemos llegado más lejos aún. Dado que los cambios involutivos comienzan a una edad muy temprana (década de los 20), se desarrollaron técnicas ambulatorias mínimamente invasivas que permiten ir tratando cada evidencia del paso del tiempo por separado y simultáneamente. Este el el otro gran cambio conceptual de la cirugía de rejuvenecimiento: no esperar para rejuvenecer, sino hacer perdurar por más tiempo la imagen fresca de la juventud.

Disponemos hoy de una enorme cantidad de procedimientos, muchos de ellos sencillos y complementarios entre sí, que nos permiten transitar el paso del tiempo con asombrosa gradualidad, cicatrices mínimas o nulas, rápido retorno a las actividades y naturalidad en los resultados sin cambios en los rasgos que nos identifican.

En resumen, el concepto de rejuvenecimiento facial, tal como lo concebi os en la actualidad, supone un procedimiento de técnica simple, refinada y mínimamente traumática, con resultados siempre dentro de los parámetros de los estético y dirigido a mantener o restituir los patrones de juventud.

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Indicaciones

Como en otros casos de Cirugía Plástica, y a diferencia de otros tipos de cirugía, salvo excepciones (adicción a la cirugía y alteraciones de la autoimagen corporal), la indicación de rejuvenecimiento facial es el simple e íntimo deseo de la persona de mejorar, coincidiendo con el cirujano que lo estima oportuno según el estado dde los tejidos o cuando no es posible la solución por vía no quirúrgica. Por esto, no se pueden establecer reglas fijas en cuanto a edades, aunque podemos decir que en la mujer, a partir de los 40 años comienzan cambios que justifican la intervención. En el hombre, suele ser algo más tarde. Además, los rangos de edades deben ser adaptados a cada caso, pues las condiciones de vida y los hábitos pueden adelantar o retrasr el momento quirúrgico.

Bajo el nombre de tratamientos no quirúrgicos se reúnen una serie de técnicas actualmente muy difundidas (aplicación de toxina botulínica y relleno de surcos y arrugas entre otros) que pueden ser consultadas en otra página de este sitio (Ver Procedimientos no quirúrgicos). Son complementarios de la Cirugía de Rejuvenecimiento, muchas veces potenciando sus resultados y preparando mejor los tejidos para sobrellevar el paso del tiempo.

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Descripción del tratamiento

Se planifican incisiones pequeñas de tal manera que luego sean imperceptibles. Clásicamente se ubica en el contorno auricular (contorno de la oreja). En el caso del tercio superior de la cara, se puede trabajar mediante endoscopía, lo que evita cicatrices visibles en el cuero cabelludo. Otra posibilidad es la técnica convencional cerrada y desde abordaje oculto en el cuero cabelludo.

Cada tercio de la cara tiene aspectos técnicos propios; no obstante, sea cual sea el caso, se debe trabajar tanto a nivel superficial como profundo, es decir, plano cutáneo y muscular o del SMAS (Sistema Músculo Aponeurótico Superficial), logrando firmeza en los tejidos sin distorsiones, así como el reacomodamiento volumétrico generado por la reposición de los tejidos a sus sitios originales. A cada caso particular se aplicarán las variables técnicas según el diagnóstico establecido en el preoperatorio. Luego de identificar los planos, se tensan las estructuras en el sentido opuesto al que han descendido, siendo conservador y sin retirar tejido; se trabaja sobre el plano muscular, el tejido subcutáneo y la piel.

Se debe resaltar el valor de la video-endoscopía. Si bien hace ya algunos años que se comenzó con su utilización, su incorporación por parte de los cirujanos es muy lenta pues exige una curva de aprendizaje importante, la visión en dos planos (no en tres como es la visión directa), un finísimo conocimiento de la anatomía, aún de una parte de ella que no es relevante en las técnicas clásicas, así como una considerable inversión en equipamiento. Pero sus resultados bien valen la pena. El cambio es radical no sólo en la cicatriz, si no en la recuperación posterior debido al menor traumatismo quirúrgico. Se empezó a usar en el tratamiento del área periorbitaria pero actualmente se puede tratar el tercio superior y medio de la cara.

Con técnicas modernas también es posible tratar las mismas zonas con incisiones superiores pequeñas y estéticas, y el tercio inferior y el cuello desde incisiones mínimas inferiores. Hoy día se realizan procedimientos mediante incisiones de 2 cm en el cuero cabelludo (que no producen pérdida de cabello), en lugar de aquellos enormes abordajes que involucraban los sectores altos temporales y frontales.

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